1. ¿Dónde tienes la vista?
Los automóviles de la actualidad se han convertido en un centro de entretenimiento, donde hay muchas cosas para hacer además de manejar. Recuerda que lo más importante es conducir, no buscar la música perfecta. Ten esto en mente: las distracciones reducen a la mitad tu tiempo de reacción y los accidentes ocurren en segundos.
2. ¿Estás lo suficientemente despierto para poder manejar?
Alrededor de 100,000 accidentes ocurren cada año a causa de conductores que se quedan dormidos manejando. La fatiga es un acompañante muy peligroso con quien no debes viajar. Reconoce los síntomas: dificultad para mantener la atención, mucho pestañeo, bostezos, irritabilidad… Todo esto indica que tienes sueño y que no es el momento de conducir.
3. ¿Muy interesado en la conversación telefónica?
Cada vez más estados prohíben el uso del teléfono celular mientras se conduce, sin embargo, aun cuando se encuentre permitido, es un acto que debes evitar. Si necesitas hacer una llamada de urgencia, estaciónate y marca. Tendrás mucha más tranquilidad para la conversación y no correrás peligro de distraerte al manejar.
4. Mejor tener un DJ designado
Con tantas emisoras de radio y opciones extra en el radio satelital, puedes pasar mucho tiempo y emplear mucha atención en encontrar la música de tu agrado. Esta es una tarea perfecta para tu copiloto. ¡Deja que otros se encarguen de la selección musical! Siempre puedes dar tu opinión mientras te mantienes enfocado en el volante.
5. ¿Te da pereza usar los espejos retrovisores al cambiar de línea?
Muchos accidentes ocurren en el sencillo acto de cambiar de línea en una avenida. Aunque los coches de hoy en día incluyen mucha tecnología, no se le puede dejar el trabajo solamente al indicador de puntos ciegos del vehículo. Mira por los espejos retrovisores, asegúrate de que el camino está libre por ambos lados y aun cuando todo esté bajo control ¡mantén la atención!
6. Deja tus problemas, trabajo, sueños y grandes ideas en casa
O en donde prefieras, pero no los resuelvas manejando. Incluso sin ninguna distracción externa, es fácil sumergirnos en nuestra propia maraña mental y perder la atención que necesitamos para manejar. Si tienes un accidente, todo se quedará definitivamente sin resolver.